La buena salud bucal requiere un trabajo diario.
Tradicionalmente, los dentistas e higienistas dentales han animado a usar el hilo dental después del cepillado. Pero muchos de estos profesionales y sus pacientes saben que usar el hilo dental no es fácil. Puede ser difícil introducir el hilo entre los dientes y, realizar una buena limpieza por debajo de la encía.
La irrigación bucal es la aplicación directa de un chorro de agua o colutorio bucal, recomendado por el odontólogo, que ayuda a la eliminación de las bacterias depositadas en los dientes, las encías y los lugares de difícil acceso.
Los irrigadores bucales proporcionan una mejora de la salud de las encías, y está clínicamente probado que en combinación al cepillado manual consiguen una eficacia hasta el 93% superior en la mejora de la salud gingival respecto a usar sólo el cepillo manual.
Imagínate a tí mismo con una radiante sonrisa, tu dentadura completa y frescor en el aliento a una edad avanzada.
Lo puedes lograr practicando una simple medida cotidiana.
La irrigación dental es un formidable recurso para reducir la proliferación de microbios alrededor de dientes y encías, manteniédolos saludables y atractivos.
Es una eficiente manera de expulsar los gérmenes bucales que pueden causarte enfermedades, al eliminar los factores de riesgo que amenazan tu salud.


Me parece excelente el irrigador, a simple vista es un medio muy eficaz de combatir los eternos problemas gingivales de los pacientes!