Consigue una mayor eliminación y reducción de placa bacteriana evitando la aparición de caries en muchos tipos diferentes de pacientes.
Reduce el sangrado y mejora la salud de las encías.
Controla la inflamación de las encías y la gingivitis.
Permite una limpieza y cuidado de coronas, implantes y aparatos de ortodoncia fija.
Permite un mejor cuidado en personas con necesidades especiales de higiene bucal.
Mayor sensación de limpieza y frescor de la cavidad bucal.
Resultados superiores a la seda o hilo dental, en la eliminación del sangrado y la inflamación gingival.
Un estudio de la Universidad de Nebraska encontró que la adición de un chorro de agua dental para cepillarse los dientes es hasta un 93% más eficaz, para mejorar la salud de las encías, que los tradicionales usos del cepillo y del hilo dental.
En tanto que el cepillo de dientes manual alcanza a limpiar solamente hasta 3 mm. (aproximadamente 1/8 de pulgada) bajo las encías, el irrigador, al combinarse con cabezas especiales, elimina no solamente las bacterias superficiales sino también sus tóxicos derivados al penetrar aun más profundamente bajo la línea de las encías.
Este procedimiento termina con las bacterias subgingivales y las expulsa de espacios que otros métodos no logran alcanzar.



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