La irrigación bucal está indicada para cualquier persona y
es especialmente útil para personas con implantes y en
pacientes portadores de aparatos de ortodoncia.
Gracias a su combinación de agua y presión consigue
reducir el nivel de patógenos subgingivales que son
directamente responsables de la infección y la
inflamación que conducen a la pérdida de inserción y de
hueso. Las combinaciones de diferentes boquillas
permiten la limpieza de las bolsas periodontales y las
zonas furcales.
Pacientes con ortodoncia
Los aparatos de ortodoncia retienen los restos de
alimentos fácilmente por lo que hay que ser “muy
estricto” en el correcto cepillado diario y el control de la
placa bacteriana.
Es conveniente que se realice la limpieza, tres veces al
día, después de cada comida y además se utilice un
enjuague diario de fluor.
Asimismo, se requiere la limpieza interdental con hilo
dental, que ayudará a eliminar la placa que se acumula
en aquellas zonas a las que no alcanza el cepillo.
Para facilitar esta limpieza bucal, los irrigadores bucales
son un recurso importante con el fin de limpiar
correctamente tanto por encima como por debajo de los
brackets, removiendo la placa entre los dientes y en las
zonas donde no puede llegar ni el cepillo, ni la seda
dental.
Pacientes diabéticos
Debido a un nivel alto de azúcar en la sangre,
es más probable que las personas que padecen
de diabétes tengan problemas con los dientes y
las encías.
Uno de estos problemas, llamado gingivitis, te
puede irritar, inflamar y enrojecer las encias,
haciendo que las mismas sangren al cepillarte
los dientes.
Otro problema, llamado periodontitis, puede
ocurrir cuando las encías se achican y se
exponen las raíces de los dientes.
Las infecciones dentales, como cualquier otra
infección, pueden aumentar el nivel de azúcar
en la sangre.
Además de cepillarse, estos pacientes necesitan
asearse entre cada diente para ayudar a quitar
la placa, por eso el uso de los irrigadores es
muy recomendable para este tipo de pacientes.
Para los niños
Una buena higiene bucal infantil junto a la
adquisición del hábito de su mantenimiento,
comportará que el adulto pueda conservar sus
dientes para toda la vida.
Cuidar la higiene de la boca de los pequeños,
no tiene que ser algo complicado, ni
desagradable.
En el desarrollo dentario infantil pueden surgir
diversos problemas que pueden afectar a su
desarrollo, pero se pueden evitar si se educa a
los niños y tienen una buena higiene bucal
diaria.
El irigador bucal facilita estas tareas, tanto a los
padres cómo a los propios niño.
Pacientes con implantes
Los implantes dentales pretenden reemplazar de forma
natural los dientes perdidos, sin necesidad de dañar los
dientes contiguos y de una manera estéticamente
armoniosa y funcionalmente cómoda y eficaz.
Al igual que los dientes, los implantes exigen un cuidado
minucioso diario. Este cuidado será imprescindible para
asegurar un buen comportamiento de la prótesis a largo
plazo.
El dentista será quien deba instruir al paciente, en
función del tipo de prótesis.
Las encías irritadas corren riesgo y pueden llevar a la
pérdida del implante.
Un cepillo normal no es suficiente, ya que este no llega
en el espacio entre los dientes. Utiliza el hilo dental, el
cepillo interproximal y un irrigador bucal. Solo así es
posible eliminar los restos bacterianos de los
intersticios.


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