Es muy importante que mantengas un control acerca de tu salud bucal mientras estés embarazada y en el periodo de lactancia. Para ello debes evitar que aparezcan alteraciones o si ya tienes algún síntoma que te preocupe tener cuidado que no se agrave.

Te recomendamos que lo primero que debes hacer es pedir turno con un odontólogo. Lo mejor es hacerlo en los primeros días de tu embarazo, si puedes hacerlo mientras estas planificando tu maternidad, mucho mejor. De esta forma el médico tendrá la posibilidad de evaluar tu salud bucal, si es necesario tendrán el tiempo suficiente para hacer los arreglos necesarios y prevenir las dolencias que podrían aparecer durante la gestación.

Es normal que durante el embarazo sientas la necesidad de comer entre horas, y a veces estos alimentos tienen gran cantidad de azúcar (chocolates, caramelos, helados, etc.). Todos estos alimentos son muy perjudiciales para la dentadura. Por esta razón, si tienes ‘antojos’ a deshoras, es conveniente que comas alimentos sin azucares. Puedes optar por verduras, frutas, lácteo.  Cuando hayas comido tu tentempié no debes olvidar cepillarte los dientes.

 

Durante el embarazo es más común que tu boca se encuentre propensa a infecciones. Estas pueden aparecer en las encías y el hueso que sostiene al diente. Estas infecciones son provocadas por bacterias que provocan enrojecimiento, hinchazón y sangrado durante el cepillado.

 

Aunque te resulte incomodo y te sangren las encías, no debes abandonar nunca el cepillado. Elige siempre un cepillo con cerdas blandas. Si tienes dudas, puedes consultar con tu dentista la mejor forma de cepillarte los dientes.

 

Uso del hilo dental: es bueno usarlo como complemento de limpieza. Te ayudará a eliminar cualquier resto de comida que te haya quedado entre los dientas.

 

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