Los dientes son estructuras de tejido mineralizado que comienzan a desarrollarse desde pronta edad y los cuales nos ayudan a masticar alimentos para una buena digestión.

Las sales de los dientes, como las de los huesos, consisten en hidroxiapatita con carbonatos absorbidos y diversos cationes unidos en una estructura cristalina dura. También se depositan continuamente sales nuevas mientras se reabsorben las antiguas, igual que sucede en el hueso. El depósito y la resorción ocurren sobre todo en la dentina y el cemento y apenas en el esmalte. La mayor parte de los que sucede en el esmalte obedece al intercambio de minerales con la saliva.

La velocidad de absorción y depósito de minerales en el cemento es aproximadamente igual a la del hueso del maxilar vecino, mientras que la tasa de depósito y resorción de minerales en la dentina es sólo una tercera parte de la del hueso. El cemento tiene características casi idénticas a las del hueso convencional, como la presencia de osteoblastos y osteocitos, mientras que la dentina carece de ellas. Sin duda esta diferencia explica los diferentes ritmos de intercambio mineral.

En resumen, en la dentina y en el cemento de los dientes se produce un intercambio continuo de minerales, aunque no está claro el mecanismo de este intercambio en la dentina.

Por otra parte, el esmalte muestra un intercambio mineral muy lento, por lo que la mayor parte de la dotación mineral inicial se mantiene a lo largo de toda la vida.

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